Como todos sabéis, el sábado pasado (22 de marzo de 2025) se celebró el día mundial del Agua. Todo eran felicitaciones y jolgorio. Qué bueno que somos y que bien están nuestros ríos, etc., etc., etc.
Luego aparecen noticias en la prensa que no parecen tan buenas. Por ejemplo, el Río Manzanares, cuyo titular en prensa es más o menos jugoso en función de quien lo publique. Ahí va un ejemplo: El País o Infobae.
Independientemente de como se titule la noticia, escoger el Río Manzanares como muestra representativa de los ríos españoles es como si escogen a mi nieto de siete años para definir la altura de los españoles.
Comparar el Manzanares con el Támesis, el Sena o el Danubio denota un desconocimiento total y absoluto de la realidad de nuestro representante. Como mínimo debería de haber sido el Tajo. Aunque creo que tampoco saldríamos mucho mejor en la foto.
Maticemos la información:
- Se refieren a contaminación por fármacos.
- El Río Manzanares, en condiciones normales, lleva muy poca agua, ya que el embalse del Pardo regula su caudal.
- Se puede decir que el Manzanares “nace” en una Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR), concretamente en la de Viveros de la Villa
- Esta EDAR tiene un tratamiento cuaternario mediante un Proceso de oxidación avanzada (AOP´s) que puede reducir contaminantes emergentes, fármacos, inclusive.
Y ahora, la pregunta del millón: ¿Si dispone de un tratamiento cuaternario, por qué no lo utilizan?
Respuesta:
- Porque la legislación vigente no obliga a día de hoy
- Porque el coste de su operación es elevado
Y diréis, menudo derroche de inversión.
Pues no, no es un derroche de inversión, ya que el Canal de Isabel II, responsable de operar y mantener la EDAR de Viveros de la Villa, se encarga de que el tratamiento cuaternario se encuentre en buen estado y listo para su uso cuando se considere oportuno.
Os voy a decir lo que sí es un derroche de inversión: las numerosas EDAR con aireaciones prolongadas para municipios de menos de 10.000 habitantes que se han construido y se están construyendo, por las Comunidades Autónomas, en numerosos pueblos de España. Tras su entrega a los municipios para su operación y mantenimiento (O&M), estos las operan el primer mes (cuando llega la primera factura eléctrica), momento en que la paran. Por pudor, los tres meses siguientes, mantienen un vigilante y a partir de entonces la cierran y la abandonan a su suerte.
A la espera de que, en el futuro, la Comunidad Autónoma les haga una nueva EDAR, también con aireación prolongada: El ciclo eterno del despilfarro.
