España sigue pagando una multa mensualmente a Europa por mala depuración de sus aguas residuales.
Ante esta situación surgen las siguientes preguntas:
- ¿Por qué en lugar de pagar la multa no se habla con Europa y se aplica el importe de las multas a solucionar los problemas de depuración que tenemos y que todos conocemos?
- ¿Por qué seguimos diciendo que el Estado tiene 10.000 millones de euros para invertir en depuración pero las inversiones siguen paradas desde hace mas de diez años?
- ¿Por qué seguimos diseñando y construyendo Estaciones Depuradoras de Aguas Residuales (EDAR) sabiendo que los Ayuntamientos no tienen capacidad económica para su operación y mantenimiento (O&M)?
- ¿Por qué nos seguimos engañando sobre el funcionamiento de nuestras EDAR mientras los ríos y cauces receptores se van degradando de forma paulatina?
En resumen, lo que falta es voluntad política para realizar una gobernanza del agua adecuada y sostenible económica y medioambiental. Compartida por todas las administraciones involucradas.
Esto requiere un cambio de mentalidad o paradigma (como dirían los gurús del agua) que debe de empezar por la toma de conciencia en todas las administraciones públicas y especialmente en el Estado (que sigue tirando balones fuera).
El potencial tecnológico existente en las ingenierías y empresas del Agua en España, esta muy por encima de la gobernanza de las administraciones públicas que se han ido descapitalizando tecnológicamente en aras de una ortodoxia económica mal entendida que prima el corto plazo frente al largo plazo y que no tiene en cuenta los daños medioambientales y su repercusión económica.
Es hora de actuar desde la Administración, pónganse en marcha.
