Parece que es inminente la aprobación y trasposición nacional de la nueva directiva europea sobre tratamiento de aguas, donde, en una primera lectura, las exigencias de los tratamientos terciarios traería de cabeza a los diseñadores y requerirá unos mayores costes operacionales.

Pero una visión con mas detenimiento resulta que la realidad es mucho más halagüeña y racional.
Hablemos primero de los límites del vertido a exigir, según esta tabla: Se aplicarán el valor de concentración o el porcentaje de reducción. Obsérvese que dice “o” y no “y”.
Por lo tanto, se podrá aplicar el porcentaje de reducción siempre que se cumpla con:
- La reducción relacionada con la carga del caudal de entrada o con la carga generada en una aglomeración urbana si puede garantizarse el mismo nivel de protección del medio ambiente
- Si se utiliza una fracción de las aguas residuales urbanas tratadas para el riego agrícola, los nutrientes de dicha fracción pueden incluirse en el cálculo de la carga de entrada y excluirse de la carga vertida.
Es decir, aplicado a España, el primer punto debería de permitir aplicar el porcentaje a vertidos a zonas no sensibles. En este caso veamos como quedarían los límites del vertido:

Como se ve, para zonas no sensibles y donde puede garantizarse el mismo nivel de protección del medioambiente, los límites de vertido no son tan severos.
Preocupa el fósforo ya que obligará al uso masivo de productos químicos y a la generación de más fango con un menor potencial energético.
Pero como en estas zonas es previsible que solo se exija la reducción de un nutriente, lo razonable es que se escoja reducir los niveles del nitrógeno.
Y ahora, veamos como aplica el punto dos, para zonas sensibles, si hay una parte del agua depurada que se reutiliza. Los límites, en función del porcentaje de agua reutilizada, quedaría de la siguiente forma:

Obsérvese que los límites del nitrógeno, con reutilizaciones del 40 %, son similares a los actuales e incluso superiores.
El mayor problema sigue siendo el fósforo. Pero solo para aquellas zonas sensibles que exijan reducir ambos nutrientes.
En España, la reutilización no es una opción, sino una necesidad. La totalidad de las plantas deberían de reutilizar sus aguas residuales, a ser posible para riego agrícola (incluidos parques y jardines). Esto permitiría elevar los límites de los vertidos de nitrógeno a valores muy similares a los actuales sin necesidad de diseños complejos en los tratamientos biológicos ni el uso de fuentes adicionales de carbono.
Para el fósforo, donde. Hoy por hoy, la reducción por vía biológica está limitada, se requerirá el uso de productos químicos en aquellas zonas donde sea necesario reducir ambos nutrientes.
Tenemos la posibilidad de renombrar cuáles son declaradas zonas sensibles en España. Espero que el “celo profesional” para su determinación sea más técnico y medioambiental. Especialmente con las zonas sensibles donde se exija la reducción de ambos nutrientes.
Por cierto, todo esto no exime de diseñar la planta de forma muy versátil, para que pueda operar con reducción de nutrientes y, también, solo para eliminar DBO5. Tal y como se recoge en un post anterior.
