La Comisión Europea ha publicado en las últimas semanas el décimo informe sobre el estado de ejecución de la Directiva sobre el tratamiento de las aguas residuales urbanas. En él se recoge el estado de la depuración en Europa.
El informe señala que los índices de cumplimiento de la normativa de la Unión Europea sobre recogida y depuración de las aguas residuales son elevados y han aumentado en comparación con el período de referencia anterior.
Sin embargo, los avances no han sido uniformes y en algunos Estados miembros de la UE se precisa una mejor planificación y una mayor financiación de la infraestructura de aguas residuales: ya nos han pillado a los españoles
Sobre nuestro país, se destaca que aún hay deficiencias en la implantación de tratamientos terciarios o secundarios mejorados en la depuración, ya que estos apenas representan el 65% a pesar del avance, en doce puntos alcanzado desde la anterior evaluación realizada en 2016. Este avance es posible que se deba a los retrasos en volcar la información disponible, porque desde luego, no son debido a las inversiones que deberían de haberse hecho desde 2016 y que seguimos esperando.
Eso si, nos vuelven a tirar de las orejas en la depuración en pequeños municipios y en los de más de 10.000 habitantes.
Pero aquí viene una verdad que todo el sector esta denunciando desde hace muchos años: El nivel de inversiones en muchos Estados Miembros (aquí les ha dado pudor poner el nombre del nuestro) es demasiado bajo para cumplir con la Directiva.
Y añaden, varias ciudades o municipios de la UE todavía necesitan crear o modernizar sus infraestructuras de recogida de aguas residuales, así como construir plantas de tratamiento modernas. Toma nota, Madrid.
Para terminar: la inversión deseable es de 36 euros por habitante y año, mientras que en España la media es de 14 euros.
