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Joan Gaya Fuertes
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La planificación hidrológica en Cataluña


La Agencia Catalana de l’Aigua ha anunciado el calendario del cuarto ciclo de planificación para la elaboració del Pla de Gestió del Districte de Conca Fluvial de Catalunya (PGDCFC) para el período 2028 – 2033.

Está bien ser previsor.

Veinte años atrás, el primer ciclo de planificación estimaba un déficit estructural de 212 Hm3 anuales para el año 2007. Dicho déficit estructural era la suma de 176 hm³ en el sistema Ter-Llobregat, 26 hm³ en la conca del Muga y 10 hm³ en el sistema sur (Tarragona, más allá del Consorcio de Aguas que gestiona el minitrasvase del Ebro). En aquel momento ese era el riesgo potencial de desabastecimiento de poblaciones.

La gran aportación de agua que ha retrasado la crisis ha sido el ahorro urbano, que la propia ACA ha dimensionado en 120 Hm³.

En segundo lugar, y con retraso, vinieron las desaladoras del Prat i Blanes, que a pleno rendimiento aportan unos 70 Hm³.

En la parte catalana del Ebro, el Canal d’Urgell es el gran suministrador de agua, no solo a sus regantes, sino a las poblaciones de su ámbito de influencia y las actividades económicas asociadas.

Escribo estas líneas y está lloviendo. Los que pertenecemos al mundo del agua recordamos con temor lo que sucedió 15 años atrás. Todo se olvidó. Quizá esta vez sea diferente y las actuaciones para mejorar la garantía de disponibilidad de agua acaben siendo realidad. El coste de la desidia es todavía incierto, pero habrá sido alto. Por las pérdidas en nuestra economía, por los sobrecostes de la improvisación y por la pérdida de credibilidad que nos hace menos competitivos.

Pasaremos el verano con menos pena y poca gloria, a la espera de que en otoño llueva más, pues las obras van para largo. Ya sabemos que el agua no cae del cielo, pero todavía no hemos aprendido la importancia de planificar.

Para planificar hay que conocer la realidad y sus necesidades. Quizá por ello el ACA ha encargado una encuesta cuyos presentadores subrayaron como “muy currada”, dirigida a los municipios para conocer cómo usan el agua.

El resultado es espectacular: unos mapas de colorines en los que se dice que el consumo de agua para la agricultura en Cataluña es el 0,34%. Los especialistas del sector a los que se ha presentado han quedado avergonzados. Los difíciles y escasos vínculos entre el ACA y el sector agrario han quedado muy debilitados.

Más allá de lo dicho, hay otras cuestiones de gran calado que no dependen de la sequía. ¿Cómo debe la Generalitat recuperar sus responsabilidades en el Ebro? Leo que, finalmente, se han interesado por los problemas de la cuenca del río Siurana; algo es algo. ¿Cómo deben conciliarse la política hidráulica y la política agraria para modernizar nuestros regadíos y evitar el colapso del campo o su absorción por las multinacionales del sector? ¿Cómo equilibrar la oferta del recurso público agua y su uso eficiente?

Son retos ya para el nuevo gobierno catalán, sea cual sea su estructura y composición. El agua, que siempre fue la pariente pobre, ha tomado protagonismo. El Observatori Intercolegial de l’Aigua, formado por especialistas de los colegios profesionales de Economistas, Ingenieros Industriales, Caminos y Agrónomos intenta ofrecer un escenario en el que se combinen las mejoras en la práctica de nuestra agricultura, el reequilibrio en el uso y garantía del agua y el reequilibrio territorial.

La administración futura del agua deberá tomar nota de que no hay más margen para el ensimismamiento en el que ha vivido y vive la política de agua, pues de eso depende el reequilibrio territorial, hídrico y económico de Cataluña.

La planificación hidrológica en Cataluña – iAgua