La intensa sequía meteorológica observada en los últimos años ha dado lugar a crisis de diversa índole derivadas de sus consecuencias: sequía hidrológica en los embalses, acuíferos y cursos de agua, sequía agrícola especialmente en los secanos y cultivos herbáceos, y sequía socioeconómica derivada de las limitaciones a la producción industrial, a los servicios y a los usos urbanos y la afección al verde urbano.
Cataluña ha sido una de las zonas más afectadas por la situación, lo que ha motivado que el agua irrumpiera en la agenda política con más o menos fortuna y convicción, según los casos.
Entre los pronunciamientos territoriales, sectoriales o ecologistas ha surgido una nueva voz, la de cuatro colegios profesionales – economistas, ingenieros industriales, agrónomos y civiles- que han tratado de poner al día los datos, las posibilidades, las alternativas técnicas y los costes para evitar nuevas crisis como la sucedida.
Esa nueva voz es el Observatorio Intercolegial del Agua, que a lo largo de los últimos meses ha producido cuatro ámbitos de reflexión sobre el problema y sus posibles enfoques.
- La interconexión de cuencas. Los 32.000 km² de Cataluña tienen regímenes pluviométricos e hidrográficos muy diversos. Si bien es cierto que hay zonas áridas, también lo es que nuestra pluviometría media, 22.000 Hm3/año, debería ser suficiente incluso cuando esas cifras caen, como ha sucedido, a la mitad. La irregularidad es consubstancial a las cuencas mediterráneas, eso es sabido, y ya fue previsto en la planificación hidrológica de Catalunya que elaboró Victoriano Muñoz Oms en 1935.
- Una aclaración: interconexión no significa lo mismo que trasvase, pues prevé la bidireccionalidad para cubrir cualquier contingencia.
- Los nuevos recursos de agua. La tecnología permite poner a disposición aguas regeneradas —sean procedentes de estaciones depuradoras, ya de acuíferos contaminados— y aguas desaladas. Esas aguas están disponibles precisamente en las zonas litorales con mayor presión de usos, especialmente urbanos.
- El uso eficiente del agua de regadío. La situación del regadío en Cataluña es muy diversa. 273.000 Has repartidas en algunas grandes comunidades de regantes con generosas dotaciones, propias del siglo XIX, alguna comunidad muy tecnificada, y otras microscópicas sin apenas recursos ni garantía de agua. La política de fomento de la eficiencia por parte del Departamento del ramo apenas ha usado elementos esenciales como la reparcelación, la tecnificación de regadíos o el estímulo al redimensionamiento de las comunidades. El resultado son dotaciones medias generosas con garantías desiguales que usan, con poca eficiencia, el 70% del agua disponible.
- El coste y su asignación. El agua es un recurso paradójico en el que la conciencia de su escasez y elevado valor con su administración intensamente subvencionada. El resultado es un precio inferior al coste que no estimula su uso eficiente. La ineficiencia es tanto mayor cuanto más se aleja el coste del precio percibido por su usuario.
El Observatorio Intercolegial del Agua pretende ser una voz independiente de los partidos políticos y de los intereses económicos. Su aportación quiere mostrar que en Cataluña hay agua para todos y para todos los usos, y que una mejor distribución del agua debe ser paralela al replanteamiento de la política territorial y redundará en una mejora de los niveles de productividad general y de suficiencia alimentaria en particular.
