Opinión
Enrique Castellanos
La opinión deEnrique CastellanosConsultoría B2B como Especialista en Contratación Pública, Derecho Administrativo (Público). Redacción de artículos técnicos. Libros para Hablar en Público.
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#AguaQuédateEnCasa


Cuando era joven me gustaba caminar bajo la lluvia. Recuerdo que las calles solían estar más vacías. Que la luz del sol se tornaba más opaca. Que podía oler de otra manera. Que mi cabello, aunque mojado, no me hacía sentir frío. Que escuchaba el silencio, como un sonido directo y atronador hacia mis tímpanos. Y también oía a mi mente mientras caminaba conmigo mismo.

Hace mucho tiempo que no paseo bajo la lluvia. Ahora me cubro bajo un paraguas.

Hoy, en mi confinamiento, hay agua. Está por todas partes. El agua del grifo cuando lava las manos. La del vaso de agua mientras tomo una comida. La del cubo que luego limpia el suelo. La que sale de la cisterna del baño. La de las botellas de agua que descansan en un rincón de la habitación. La que alimenta la lavadora que limpia la ropa. La del lavavajillas que renueva los enseres. La del hielo que conserva el alimento. La del cubito que cae en el interior del vaso.

La de las lágrimas que resbalan por las mejillas de rostros anónimos al escuchar las noticias.

El otro día llovió y salí al balcón. Solo pude sacar las manos. El forjado del balcón de arriba cubría el resto de mi cuerpo. Después desnudé los brazos para dejar que también se mojasen. En ese instante regresé a mi juventud, a aquellos días en los que caminaba bajo la lluvia.

Pero hoy las cosas son diferentes. También hay silencio. Pero suena como un grito ahogado de dolor. Las calles están vacías. Hace muchos días que no hay rastro de nadie. Los olores apenas se perciben. El aire se ha limpiado y nos cuesta identificar percepciones nuevas. Todo es diferente. Siento frío donde antes había calor. La luz opaca muere en ventanas cerradas.

Todo se rompe una vez al día cuando se escuchan gritos y aplausos. Pero entonces, como un silbido, todo vuelve al mismo estado de inactividad.

Y, una vez más, el agua es el elemento que permite que, en cada hogar confinado, haya vida y esperanza.

Por eso le pedimos al agua, #AguaQuédateEnCasa.