En una conversación es común escuchar expresiones tales como "el cohete se desintegró en el aire”, “el motor quedó en piezas y costó mucho reintegrarlo”, "estoy mentalmente hecho pedazos”, o, a la inversa, "el jugador se integró al equipo o…. no se integra al grupo". (Nota: El sentido de integrarse es mayor al de solo incorporarse, reservado más a un aspecto solo físico o presencial). Entonces ¿qué es gestión “integrada"? A juicio de quien escribe es un término mal empleado porque la gestión debe ser articulada, dirigida y ordenada, pero no necesariamente "integrada".
Integral no es igual a integrado. Integrado es la resultante de un trabajo integral. Un enfoque integral permite construir un motor que es el resultado integrado de sus diferentes partes y sistemas. Quizás podría aceptarse entonces decir gestión “integral”, suponiendo que quien dirige algún proceso de integración de sistemas o piezas de un sistema funcional y más complejo, como un avión, conozca todas las partes a ser integradas y sabe exactamente como se hace y lo que quiere lograr y tiene las capacidades y equipo preparado para hacerlo. Igual se aplicaría a un entrenador de fútbol que busca tener un equipo de jugadores "integrado" y que juegue conociendo el rol y capacidades de cada jugador y como se potencian al jugar juntos. ¿Pero es posible que una persona tenga todo ese conocimiento y capacidades para intervenir e integrar sus acciones en la naturaleza misma de tal forma de no alterar los equilibrios naturales? Al menos debe intentarse y se hace constantemente y con muchos resultados no muy satisfactorios.
Integrar, en la naturaleza, es lograr introducir el factor acción humana en la ecuación de equilibrio de la naturaleza. Referido a la gestión de recursos hídricos consiste en gestionar las intervenciones sobre el medio acuático, para satisfacer necesidades humanas, sin alterar la integridad natural de los ecosistemas acuáticos intervenidos, al punto de afectarlos sin poder recuperar los equilibrios previos. Lo hacemos, pero no tan bien, por lo visto en los resultados. Hoy mucho se debe hacer para compensar los errores heredados y recuperar estados de equilibrios perdidos. Por eso se ejecutan tantos proyectos de recuperación.
Para facilitar la comprensión de esta complejidad se puede comparar una cuenca hidrográfica y todos sus sistemas naturales a un cuerpo humano. En un cuerpo humano todos los sistemas trabajan en forma interconectada con el resultado de una integración entre los mismos. Un ser humano es un ser integrado por múltiples sistemas e interacciones que trabajan en equilibrio. La introducción de un cuerpo extraño o la mutilación o extracción de una parte del sistema requiere mucho conocimiento para no generar un desastre y ojalá poder compensar el efecto no deseado o reemplazar la función anulada.
Son los resultados de la gestión de las intervenciones, en el medio natural, social y productivo, los que deben ser integrados
Un médico que quiere aplicar un tratamiento "integral" al cuerpo y mente de un paciente tiene como meta volver a asistir los sistemas naturales, desconectados, perdidos o afectados por alguna enfermedad o accidente., a volver a interconectarse e integrarse al sistema principal y volver a equilibrarse. Es decir que su rol es contribuir a la reintegración de los sistemas y sus partes. Eso se puede lograr aun cuando no conozca plenamente cómo funcionan los sistemas, ni cómo se vuelven a integrar solos, si tiene al menos comprensión de cómo hacerlo y del efecto de un tratamiento aprendido. Muchas veces frente al desconocimiento basta darle tiempo y las condiciones al cuerpo para que se recupere solo.
Por eso a veces con solo “no tocar” o “no innovar” en la naturaleza (como ocurrió con muchos ríos, durante las cuarentenas impuestas por la pandemia, en los cuales se recuperaron ecosistemas y calidades de agua perdidos), los sistemas naturales afectados por intervenciones humanas se arreglan solos si se les da el tiempo y la protección debida. En la naturaleza de una cuenca y fuentes de agua, o medio acuático, intervenidos por actividades humanas, ocurre lo mismo que en el cuerpo humano…cuando se deja descansarlo de intervención humana el sistema se recupera solo a no ser que se haya alterado en exceso el medio. Aun así, si se dejaran pasar muchos años el sistema volvería a recomponerse de alguna manera.
El desafío por lo tanto del gestor de recursos hídricos (de las fuentes del agua y del agua extrada de las mismas) es tener capacidades para armonizar las intervenciones con el fin de satisfacer necesidades humanas, atendiendo múltiples demandas y necesidades de muchos actores sin crear conflictos entre sí, y sin alterar la naturaleza a un punto de no retorno. Esto implica aceptar dos principios básicos: que los seres humanos coincidan con lo que se desea como objetivos comunes y trabajen todos en el mismo sentido para alcanzarlos y, segundo, que coincidan con los instrumentos idóneos para intervenir, sin destruirlo, el medio ambiente, así como en aprender a pagar para poder compensar y corregir los efectos no deseados que hoy acumulamos.
El desafío es saber cómo integrar las actividades del ser humano como parte del sistema natural, logrando un conjunto armónico superior a sus partes
Como se puede deducir no es la gestión la que debe ser integrada (si debe ser articulada) si no que son los resultados de la gestión de las intervenciones, en el medio natural, social y productivo, los que deben ser integrados.
En el cuerpo humano todos los sistemas están activos y están integrados, formando un ser superior a sus partes. En la naturaleza ocurre lo mismo, la suma de las partes de todos los sistemas naturales, terrestres y acuáticos están integrados y conforman ecosistemas, paisajes, climas, flora, fauna etc, que se complementan entre sí. El desafío es saber cómo integrar las actividades del ser humano como parte del sistema natural, logrando un conjunto armónico superior a sus partes. Si el ser humano no se integra en forma inteligente a la naturaleza que lo sostiene, simplemente se convierte en un objeto extraño que es rechazado por el medio ambiente afectado.
Cuando se declara y se propone hacer una "gestión integral de los recursos hídricos” la meta es lograr la integración de las actividades entre nosotros mismos y en forma equilibrada y armónica con los sistemas naturales. En el caso de los recursos hídricos, el sistema intervenido está conformado por los ecosistemas acuáticos, fuentes de agua y el agua misma, que son sistemas naturalmente integrados, sobre los cuales intervenimos para obtener recursos. Para hacerlo bien lo mínimo es conocer y comprender cómo funcionan los sistemas intervenidos y estar seguro disponer de las capacidades e instrumentos para intervenirlo sin destruirlo.
