Siempre es un dilema delimitar hasta dónde llega el rol ambiental de una organización responsable de la gestión de intervenciones sobre los recursos hídricos y hasta donde llegan los roles de un Ministerio de Medio Ambiente en materia de gestión de ecosistemas acuáticos y manejo de cuencas hidrográficas.
Esta dificultad se repite en los roles de organización de gestión de RH a nivel de cuencas u otra delimitación. ¿Cuánto es gestión de RH y cuanto es gestión ambiental?
El dilema se repite en todas las necesarias intervenciones sobre las fuentes de agua y sus ecosistemas asociados.
Algunas agencias (ANA, Brasil) o comisiones (CONAGUA, México) de agua o recursos hídricos están adscritas a un ministerio del ambiente, pero son organizaciones autárquicas, independientes, no sujetas al vaivén de cambios de ministros. Otras están dentro del organigrama de un ministerio (ANA, Perú), usuarios de agua, lo que perjudica su autonomía y necesario enfoque multisectorial y ambiental.
La gestión de intervenciones en las fuentes de agua no es inocua al medio ambiente. Una organización de gestión de recursos hídricos debe conservar la calidad de agua, caudales ambientales, humedales, ecosistemas acuáticos, paisajes, etc.
Pero al mismo tiempo debe proponer la construcción de represas para regular descargas, generar hidroenergía o abastecer poblaciones, alterando las fuentes naturales de agua. Estas iniciativas deben ser aprobadas por los Ministerios de Medio Ambiente, y si la autoridad de recursos hídricos no es independiente, resulta que el Ministro de Medio Ambiente debería fomentar la construcción de represas o trasvases y, al mismo tiempo, "oponerse" a su construcción. Complicado.
Por otro lado, es vital que la gestión de los recursos hídricos (fuentes de agua y ecosistemas acuáticos asociados) se haga con conocimiento de sus consecuencias sociales y ambientales, para mitigar los efectos no deseados, sobre todo si se interviene con grandes obras hidráulica. Ello requiere mucha información y esfuerzo combinados entre profesionales de diferentes disciplinas, tanto en tema hídricos como ambientales y sociales. Es decir, que deben sumar esfuerzos y no trabajar en forma independiente cuando se trata de intervenciones en las fuentes naturales de agua.
La fórmula más adecuada ha sido mantener la independencia pero coordinar las acciones con el fin de lograr aplicar las mejores opciones que permitan satisfacer demandas hídricas y, al mismo tiempo, proteger las fuentes naturales de agua.
