¿Debemos proteger "las aguas" para "conservar la naturaleza"? ¿O lo correcto es decir “debemos proteger la naturaleza para que nos siga entregando agua”?
Hace poco leí esta declaración: "la Constitución debe disponer la protección de las aguas para la conservación de la naturaleza y los ecosistemas, en resguardo de las generaciones futuras…”
Esta redacción da a entender que hay que proteger “las aguas" (“las aguas”, extraña y obsoleta forma de referirse tanto a los recursos hídricos y al agua extraídas de las fuentes naturales, asunto que aún no diferencian en el código de aguas de Chile) para que se proteja agua "para la conservación de la naturaleza”.
Este error de percepción es grave. Es pensar que "las aguas", o sea las fuentes naturales de agua, se presentan aisladas y disociadas del resto de elementos y recursos naturales y nosotros, buenos seres humanos… Somos generosos con la naturaleza y le dejamos y entregamos y protegemos un poco de agua para que sobreviva… O sea, que sobrevivan los ecosistemas y la biodiversidad, ¡cuando el razonamiento debe ser a la inversa!
Es la naturaleza, que incluye las fuentes de agua y sus ecosistemas acuáticos asociados, así como las cuencas que captan agua para alimentar dichas fuentes (glaciares, humedales, lagos, lagunas ríos, acuíferos, esteros, ríos etc. etc.) las que nos entregan agua.
Por lo tanto nosotros debemos proteger la naturaleza, que incluye entre otros, las fuentes naturales de agua y sus ecosistemas asociados y cuencas de captación (conocidos como water resources o sources o water), para que nos entregue agua. Esa visión del ser humano generoso con la naturaleza es etnocéntrica y distorsionada, como muchas otras posiciones similares del ser humano con relación a su entorno.
En resumen, una constitución debe decir que "se debe conservar la naturaleza, vista entre otros, como fuentes naturales de agua y ecosistemas asociados y biodiversidad, incluidas sus cuencas de captación", para que nos siga proporcionando agua para diferentes usos, y no que nosotros debemos proteger las aguas para la conservación de la naturaleza.
Ojalá se entienda y además se entienda que decir "las aguas" es desconocer y no diferenciar las fuentes naturales de agua y ecosistemas asociados (recursos hídricos) del agua extraída de las fuentes. Eso también debe diferenciarse en una constitución, sobre todo porque el verdadero bien público son las fuentes naturales de agua y sus ecosistemas asociados, y no el agua extraída y asignada a usuarios para diferentes usos y que por lo tanto dejan de ser de todos.
La gestión de los recursos hídricos, o sea las fuentes naturales de agua, es la gestión de las intervenciones que nosotros como seres humanos hacemos en la naturaleza. La naturaleza sin intervenciones humanas se gestiona sola y muy bien. Si no sabemos ni innovamos en nuestra forma de interacción para extraer "recursos" (recursos para nosotros), compensando los efectos no deseados, puntuales y acumulados, simplemente desaparecemos. Eso de "salvemos al planeta" es otra fantasía. El planeta se salvará primero de nosotros si no interactuamos con el medio ambiente con conocimiento. Por eso se estudia y por eso se hacen leyes y por eso debe haber organización adecuada y fiscalización del cumplimiento de acuerdos, etc. No es un juego de improvisaciones ni para improvisados.
Es también importante tener presente que el ciclo hidrológico natural de fase terrestre es afectado por los ciclos hidrológicos antrópicos (ciclos creados a partir de la extracción de agua de las fuentes naturales como el creado para regar o para abastecer una ciudad con agua).
Estos ciclos artificiales, si son mal gestionados, afectan profundamente las fuentes de agua naturales, sobre todo al devolver agua contaminada, al degradar las cuencas, al sobreexplotar las fuentes naturales de agua y sus ecosistemas asociados, etc, entre otras alteraciones causadas por nuestras acciones. Por eso la correcta gestión de las intervenciones sobre los recursos hídricos (vistos como fuentes naturales de agua) y sus cuencas, es esencial para la supervivencia humana.
