En esta serie de entradas de blog hablo sobre la relación de Madrid y el agua, pero ¿sabías que el nombre la ciudad está estrechamente ligado con el recurso? En este artículo, explico el origen etimólogico de la palabra ‘Madrid’, una ciudad que ha ido adaptando su nombre según el visitante en cada época histórica.
Del romance…
De acuerdo a algunos estudios, la primera denominación del asentamiento que dio lugar a la urbe que conocemos hoy en día deriva de la lengua romance: matrich, que significa ‘matriz’, interpretado como ‘matriz de aguas’ o ‘manantial.
La evolución del topónimo vendría a su vez del latín, ‘Matric(em)’. Hay que recordar que el asentamiento visigodo que dio origen a Madrid se estableció en un terreno plagado de aguas subterráneas, con abundantes pozos y arroyos (muchos de los cuáles se conservan hoy en día). De hecho, en uno de los blasones más antiguos de la capital figura la leyenda: «Fui sobre agua edificada, mis muros de fuego son, esta es mi insignia y blasón», del que hablaré en otra ocasión.

Plaza de Puerta Cerrada, donde un mural pintado en los ochenta por Alberto Corazón recuerda el lema olvidado (Flickr).
…al árabe…
Con la llegada de los musulmanes, la ciudad se convirtió en un emplazamiento fijo en la meseta alrededor del siglo IX. La abundancia de agua y otros recursos hizo que fuese el sitio idóneo para establecer un fuerte musulmán en un lugar privilegiado.

Vestigios de la muralla musulmana junto a la Cuesta de la Vega (Wikipedia/CC).
Los árabes, grandes maestros de las canalizaciones, mantuvieron la denominación pero adaptándola a su fonética y transformándola en Mayrit (pronunciado masherit). Mayrit se componía del término árabe ‘mayra’ (madre o matriz) y el sufijo ‘it’ (lugar).
Otra explicación apunta al primer nombre documentado de la ciudad en la época andalusí: Maǧrīţ, o Magerit en su forma traducida al castellano de la época. Según algunos expertos, tanto Mayrit como Magerit tienen escrituras similares en árabe, por lo que es lógico pensar en un origen común de la palabra. En ambos casos, está relacionada con ‘cauce’ o ‘fuente’.
Estos topónimos coexistieron en el tiempo, y fueron empleados por la población musulmana y cristiana, que vivían en los actuales cerros de la Almudena y las Vistillas separados por un arroyo que discurría por la actual calle de Segovia.

Muralla árabe de Mayrit (Wikipedia/CC).
…a nuestros días
Tras la Reconquista en el siglo XI, el término de origen cristiano ‘Matrice’ se recuperó, evolucionando a Matrit y, posteriormente, al actual Madrid.
Aunque se considere por norma general a Madrid una ciudad no especialmente húmeda, la historia nos demuestra que tiene una amplia relación con el agua, empezando por su nombre.
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